
Para aquellos que buscan un crecimiento personal, cada día esta lleno de dificultades.
Lo que ocurre es que al pretender crecer es inevitable que el individuo comience a distinguirse del resto.
Cuando hablamos de crecimiento en este caso, no estamos haciendo mención a la habitual competencia entre sujetos por alcanzar una meta determinada; lo hacemos con relación a esa superación que el individuo busca de sí mismo. Una introspección que intenta evitar los errores y acercarse mas a los sueños de realización.
Pero es lógico que no sea entendido fácilmente por la mayoría, incluso que sea juzgado ligeramente por sus conductas e ideas. Y sin duda que sus errores son criticados mas duramente que los de cualquiera.
Sucede que hay un hecho concreto: la mediocridad odia descubrir su enanismo y como no esta dispuesta a abandonar la comodidad, prefiere criticar al distinto para hacerlo flaquear en su búsqueda.
Así, si una mujer es simpática, amable, tiene buenos modales y busca realizarse, se transforma automáticamente en “una mina que anda buscando algo”; o si un sujeto es capaz de seguir sus sueños y defender sus ideales pasa a ser un bohemio, un soñador, un loco; por citar algunos ejemplos clásicos.
La mediocridad no puede permitir que alguien crezca pues eso le desnuda su raquitismo y ella odia ver lo que es, dado que además viene acompañada de la soberbia de sentirse superior y sin necesidad de aprender nada de nadie.
Por eso, aquel que quiere ser, se encuentra a diario con los comentarios mas variados y lapidarios acerca de lo que hace, dice o piensa y en mas de una ocasión lo hace cuestionarse así mismo acerca del camino que ha elegido o de la forma de ser que lo caracteriza, pues la humildad, fruto indispensable de quien quiere aprender, lo mantiene permeable a otras formas de pensar, de vivir, y es por eso que puede crecer.
Por suerte parece que hay algo místico y fatal que mantiene siempre a estos seres firmes, e irremediablemente vuelven a la lucha por la realización de los anhelos que no solo los hará felices a ellos sino a todos quienes los quieran bien.
Ser lo que uno quiere ser lleva a un proceso de crecimiento, crecer lleva a ser diferente, ser diferente es una alternativa ante la mediocridad paralítica del conformismo. Por eso llegar a ser es una responsabilidad y una lucha diaria, pero también una necesidad, un reclamo imposible de ignorar que nace del interior de ciertos individuos con oídos bien abiertos hacia afuera y hacia adentro que demuestra que algo distinto y mejor es posible de alcanzar.